Wisconsin

Esta semana solo hay una noticia: el personal norteamericano ha decidido liarse. Trump parece haber sido derrotado, aunque no podría, parece,  decirse lo mismo del populismo más radical. La diferencia podría analizarse en sesuda reflexión.

Pero es viernes. Y ustedes llevan con el cronista más viernes que con Trump y saben que al jefe de la Clicktertulia, Don Juan Ignacio Ocaña, no le gusta que los viernes nos pongamos reflexivos, cosa que los CEO de la radio- incluido el, gran noticia, recuperado Chef – prometen recompensar con notable estipendio. (Que no sea por no insistir).

Wisconsin, créanme, ha hecho hermosas las elecciones norteamericanas.

No sabemos el resultado, todavía, aunque se intuye, pero ese momento en que la FOX pone de azul el mapa de Wisconsin y Trump se enfada y grita desaforado, «fraude, fraude», ese minuto en el que dice «dejad de contar», ese minuto, gracias Wisconsin, pasará a la historia.

¿Usted no sabe dónde está Wisconsin? Ya le vale. Aquí está el cronista para explicárselo: arriba, al lado de los lagos grandes esos que aparecen en el mapa de los EE.UU.

La capital es Madison, pero los puentes no están ahí; que están en el Estado de al lado. ¿Se acuerdan ustedes cuando Cristian Bale, como agente Curtis, trataba de atrapar a Johnny Depp que hacía de Dillinger? Ahí, justo ahí, esta Wisconsin.

Wisconsin es tierra de indios algonquinos. No; ni Colón ni ningún español pasó por ahí; o sea: no hace falta derribar estatua alguna.

El caso es que el cronista está pensando en hacerse de Wisconsin. Hace tiempo, cuando eligieron a Pablo Iglesias eurodiputado, ya se lo dije aquí, estuve a punto de hacerme «Finlandés verdadero», que también eran populistas y raros. Hoy tengo similar tentación: un estado de azul, porque gana la izquierda revolucionaria de Wisconsin. Pura poesía.

En sus correrías ideológicas, a lo largo y ancho de la izquierda de verdad verdadera, al cronista se le ocurrió, hace alguna década, sugerir la lectura de algún analista del Partido Demócrata. No solo fui convenientemente reconvenido, sino que se me explicaron, con rigor notable, las múltiples caras que adopta el malvado imperialismo para seducir a incautos.

Me permitirán, en consecuencia, que me sorprendiera un tanto cuando el miércoles vi, en la cadena televisiva que alumbra a la izquierda de verdad verdadera, que todo el mundo era de Biden.

Para que me entiendan, Biden es tan rojo como Rajoy y mi admirada y ya amiga Kamala Harris es como Nadia Calviño en zapatillas deportivas, modernísima de la muerte, pero derechosilla. Todo de izquierda de verdad verdadera, como pueden observar.

Pero esto es un sinvivir. El pobre Biden que no sabe si le llega o no le llega el turno. Donald, que les diré de Donald, condenado a convertirse en pato cojo cuatro años antes de lo previsto y sin avisar a Abascal. Por favor, Donald, por favor.

Airado, cual moderno populista, fue ver el mapa de Wisconsin de azul y Donald se puso de los nervios. ! Hasta aquí podíamos llegar! se dijo; dejó de respirar medio minuto, levantó el teléfono y llamo al dueño de la cadena. Vamos como si fuera Iván Redondo en La Moncloa.

No crean ustedes que los demócratas estaban tranquilos: llegarles, no les llegaba la camisa al cuerpo. Biden como tiene una edad no se pone, nervioso quiero decir, pero el resto del personal demócrata anda de los nervios, como Casado cada vez que ve un tuiter de Cayetana.

Un sinvivir, un sinvivir. Como un paseo de Arrimadas con Rufián, hablando de presupuestos. Así se veían los funcionarios de la Casa Blanca, sin saber donde esconderse para que la ira del prócer no les desborde.

Pero eso les pasa por no encargarle las elecciones a Sánchez. Con un poco de cogobernanza borramos al estado del mapa, como si fuera Ayuso.

Habremos de reconocer que no es serio este cementerio, Donald. Tienes la razón populista: de qué sirven las reglas, si no te dejan ganar. Donald, querido, si ya te lo explicó el presidente de Corea del Norte y no le hiciste caso: en unas elecciones, si hay más de un candidato es un lío.

En fIn, mientras me pienso si me hago de Wisconsin, ustedes recuerden que siguen teniendo presidente y reglas y no son Trump. Así que se me enmascaran, se cuidan y se lo pasan bien.

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