Valls no fue el error

El Valor de la Experiencia

Valls no fue el error

Artículo de nuestro compañero Juan Berga

De acuerdo; Valls representa casi todos los vicios de la «gauche divine». Como decía Keynes, hablando de sí mismo y su colaboración con los laboristas, se ponen siempre «en el lado de la burguesía educada».

Se trata de una socialdemocracia cortita, que por cierto abundaba en la fundacional nómina de Ciudadanos que hoy llena periódicos, cuyo amor por la humanidad, las artes y la bohemia es compatible con el amor a los banqueros (es que banqueras solo hay una) y a los cinturones apretados de los demás. De acuerdo ¿Pero eso le convierte en el error de Barcelona?

Valls ha convertido una decisión y un gesto en una lección política. Fue el primero en apuntar la estrategia ganadora y ha mostrado ser eficaz en detener al adversario, otros y otras no pudieron. Cuadraban los números y lo puso en valor. De eso trata la política.

Negarle el saludo a Torra sólo responde a los insultos que ha recibido de éste y no deja de ser lo mismo que el President de la cosa aplica a los representantes de las instituciones constitucionales españolas.

«En el lado de la burguesía educada», Valls se tomará tiempo para ser una referencia de la burguesía barcelonesa y catalana, expulsada de la nación – no hay más que ver la lista de donantes-.

Aprovechará, sin duda, el agujero del independentismo: ¿Conocen ustedes una nación sin burguesía, construida con «anticapis» y antisitema? Valls transitará el recorrido de progre compatible que puede llevarle, o no, a esas alianzas socioliberales, organizadas por despachos de abogados y urbanistas, que tanto gustan en Barcelona, desde que se tiene noticia democrática.

El error de Rivera fue sumergir a Ciudadanos en Cataluña, dejando a Iceta la recuperación del constitucionalismo. Y el error de ahora ha sido plegar Barcelona – y al ala socialdemócrata del partido- a la ya borrosa estrategia en Madrid.

Probablemente, el gallinero no aguanta tanto gallo, piensa Rivera. Aunque es cierto que el líder ciudadano es fiel al votante que se ha quedado. El error de Valls y de muchos otros que al olmo le piden peras es no entender que, fuera de Cataluña y quizá también allí, el electorado progre de su partido ha desaparecido y Ciudadanos es una derecha más.

Ada Colau

Colau no debiera ser el pretexto. Que la alcaldesa desprecia a quienes le apoyaron es un hecho. Que le gustaría ser la papisa de la inexistente república, también, para irritación de los federalistas y poca izquierda que queda en su partido. Que Colau traicionaría a sus aliados para hacer méritos, y que ERC le quite al Maragall sectario de en medio, estaba cantado .

También es cierto que ponérselo difícil a Collboni, Iceta y Sánchez, al PSC y PSOE, es un error de Colau que afectará a Iglesias y hará al populismo radical, tan divino como la gauche de Valls, más irrelevante.

A Colau le irrita haber necesitado a Valls y la casta sociata. Puro «pijiprogresismo», muy alentado por sus mentores y asesores, que acabará dañando a su casi no nacido partido. Siéntense y esperen: Valls pudo ser innecesario, pero no fue el error.

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