Tumbar el régimen

Como decían del dictador Franco, ese al que tanto utiliza y cada día más se parece, Pedro Sánchez tiene atados y bien atados unos Presupuestos que, si el COVID y la recesión económica no se lo impiden, le garantizan la permanencia en el Gobierno al menos hasta el final de la legislatura, para lo cual no ha tenido escrúpulos de romper su palabra y sus promesas, una vez más, y blanquear a los herederos de los asesinos de ETA. Un partido como Bildu que, por boca de su diputado en el País Vasco Arkaitz Rodríguez, ya ha anunciado que vienen a Madrid a «tumbar definitivamente el régimen».

Un propósito para el que saben coadyuvan unas cuentas del Estado que, seguramente ni se han leído, pero sí conocen que han sido criticadas y rechazadas por el Banco de España, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), las organizaciones empresariales y los servicios de estudios y analistas privados, quienes coinciden en denunciar que son irrealizables en sus previsiones, tramposas en las cifras de ingresos, injustos en la distribución del gasto y que amenazan con un atraco fiscal que no van a pagar las grades fortunas, como vende la demagogia monclovita, sino los trabajadores, las empresas y las clases medias. Además de que, como denuncia el Instituto de Estudios Económicos, provocará fuga de talento y una pérdida de empleo de hasta el 4 por ciento.

Unos presupuestos irrealizables en sus previsiones, tramposos en las cifras de ingresos, injustos en la distribución del gasto y que amenazan con un atraco fiscal y disparar el desempleo son un escenario ideal para el objetivo de «tumbar el régimen» que quiere Bildu

Un escenario de profunda recesión, con cinco millones de parados, -hay 750.000 trabajadores en los ERTE y las empresas están empezando a devolver las ayudas para poder despedir- que es el principal caldo de cultivo para esa agitación social que los enemigos de España, que son también los socios del gobierno de Sanchezstein, intentarán aprovechar para «tumbar definitivamente el régimen», lo que supone el exterminio del Estado de Derecho, del bienestar y de las libertades.

Todo ello envuelto en un contexto de cierre del cierre del ejercicio 2020 que, como ya hemos comentado, apunta a un retroceso de la economía del 14 por ciento, un déficit público del 12 por ciento del PIB, una deuda explosiva que superará el 115 por ciento. Indicadores arropados, además, por una prima de riesgo artificial

Un genocidio político al que va a contribuir también la aprobación de esa aberrante ley Celaá de educación, que a su elaboración dictatorial por la ausencia de los sectores implicados en la misma, une el virus de la discriminación de la enseñanza concertada, -que también es público aunque no estatalizada- la miserable exclusión de la educación especial, la depauperación de la calidad educativa y del esfuerzo y la puñalada a traición de la exclusión del español como lengua vehicular, como pago a los servicios prestados por los populistas y los independentistas.

El ala socialista del Gobierno y el PSOE son cómplices del genocidio político de Sánchez

esto se perpetra con la complicidad del ala socialista del Ejecutivo, del PSOE y de su grupo parlamentario y con la connivencia y cooperación necesaria, por omisión, de los llamados «barones» regionales, hoy rebajados a meros capataces, y todos aquellos socialistas contrarios al sanchismo pero que se limitan sólo a denunciar, en público unos pocos, y en privado la mayoría, pero sin mover un dedo para revertir la situación.

Ellos también son directa o indirectamente responsables de la destrucción de un partido que ha dejado de ser socialista y español para convertirse en la empresa de Sánchez, y colaboradores necesarios en este acto de traición a la memoria de Ernest Lluch, de Fernando Múgica, de Enrique Casas, de Fernando Buesas y del resto de los socialistas asesinados por la banda terrorista ETA.

«No tiene proyecto, no tiene programa. Sólo tiene ambición y es capaza de vender a su padre, vender al partido y vender a España con tal de conseguir sus ambiciones». Recojo, una vez más, estas palabras que tras las primarias que devolvieron a Sánchez a la secretaria general del PSOE, nos comentaba un destacado ex diputado socialista y ex líder autonómico, en referencia al hoy presidente del Gobierno. «Ese es Pedro», sentenció; y a eso es lo que estamos asistiendo por la incapacidad de un centroderecha dividido en tres marcas que les inutilizan y la aquiescencia de una sociedad civil anestesiada.

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