Madrid, España. Edita: The Experience Club. Producción: Carlos Matías
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José María Triper

El Valor de la Experiencia

Casado, regreso al futuro

Con el viento de las encuestas a favor, Pablo Casado ha decidido asumir todo el protagonismo en la estrategia y los mensajes de campaña del Partido Popular ante los comicios de noviembre, una de cuyas prioridades más urgentes era la renovación de las candidaturas para evitar repetir los errores que le llevaron a la debacle del 28 de Abril. «Se acabaron las frivolidades de los toreros y los tertulianos», fue el mensaje que le transmitieron los barones del partido, que ahora sí han bendecido unas listas que desde fuera se interpretan como una recuperación del pasado marianista pero que en clave interna estiman más como una operación estética de «regreso al futuro», complementaria del giro al centro que le han aconsejado.

En Génova interpretan la inclusión de ex ministras en la lista de Madrid como una operación estética para dar imagen de madurez y seriedad más que como una recuperación del marianismo

Con este objetivo Casado decidió apartar a Maroto y García Egea, a quienes muchos responsabilizan del desastre de los comicios precedentes y se responsabilizó directamente de la dirección de la campaña y de la confección de las candidaturas, emulando a lo que hace Pedro Sánchez en el PSOE, de quien también ha imitado en la labor de convertirse en el casi único protagonista en los medios de comunicación y en los actos de partido, acallando incluso a la portavoz en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo que, a pesar de todo, «sigue conservando todo su poder y la confianza del presidente».

«Había que reforzar las listas con personas de probada madurez y experiencia en la gestión», explican voces próximas a la dirección Génova, y a ello se debe el desembarco en Madrid de Ana Pastor, Isabel García Tejerina y Elvira Rodríguez. Pero «las heridas siguen sin cerrarse, apostillan, para recordar que de las tres ministras que arroparán a Casado en la Capital, dos ya eran diputadas y sólo la primera es abiertamente marianista.

El perfil de «experiencia, prudencia, sensatez, buen juicio y mejor imagen pública» de la ex ministra de Fomento y ex presidenta del Congreso, y no su vinculación a Rajoy, ha sido decisivo para su traslado desde Pontevedra, explican. Mientras que, en el caso de García Tejerina, también mudada desde Valladolid, sus afinidades políticas han sido siempre con Arias Cañete, primero, y María Dolores de Cospedal, después.

Casado ha apartado a Maroto y García Egea para asumir directamente la elaboración de las candidaturas y el protagonismo en la campaña.

Algo parecido a lo que ocurre con Elvira Rodríguez, cuya carrera política ha estado siempre ligada a Aznar y Rato, y cuya recuperación para el Congreso ha causado sorpresa y estupor en la sede popular. «Extraña que deje la presidencia de Tragsa y su cargo de consejera en Renault Internacional para ser diputada de a pie, sin responsabilidades de gestión y con la consiguiente pérdida de ingresos».

Al mismo tiempo se subraya como la inclusión de Marimar Blanco como número uno en Álava y la continuidad de Beatriz Fanjul e Iñigo Arcauz en Vizcaya y Guipúzcoa son un «abierto desplante» a Alfonso Alonso, también ex ministro de Rajoy y que mantiene abiertas discrepancias con la dirección de Génova. «Las costuras abiertas en el congreso extraordinario siguen sin coserse», resaltan los citados responsables del PP, aunque si admiten que «hay un intento de acercamiento y colaboración» y es muy posible que Mariano Rajoy participe activamente en algún acto de campaña. El empate, o incluso el triunfo, «está muy difícil pero no imposible», aseguran, y ello obliga a movilizar a todos los activos disponibles.

CRÓNICA DE UN LUCHADOR

Seguramente hay muchas palabras para resumir la vida y la obra de Alfonso de Salas. Pero yo, a la hora de escribir este mi pequeño homenaje al hombre con el que compartí los mejores momentos de mi dilatada carrera profesional, creo que ninguna mejor para Alfonso que la palabra crónica.

La crónica es probablemente el género literario que mejor define al periodismo y la vida de Alfonso de Salas, que ha sido un ejemplo de dedicación, entrega y buen hacer en el mundo de la prensa.

Una vida que es la crónica de un luchador por una prensa fuerte, libre e independiente. Rasgos todos ellos que formaban parte de su personalidad y que él consiguió trasladar a todos sus proyectos periodísticos, siendo ésta la clave de su éxito y el fundamento de la admiración que suscitaba.

Licenciado en Derecho y máster en Economía por la Sorbona, la gran pasión de Alfonso de Salas fue siempre el periodismo y fue esa vocación apasionada la que le empujo a adentrarse en el mundo editorial con la independencia como emblema y la excelencia como norma en todos sus proyectos, desde el Grupo 16 hasta elEconomista, donde tuve el honor de trabajar con él, no para él, porque además de editor y alma del periódico era también amigo y compañero.

Pero por encima de su categoría profesional e intelectual, en Alfonso destacaba su condición humana. Trabajador infatigable, supo rodearse siempre de colaboradores eficaces y con experiencia, a los que ilusionaba con su ejemplo y a los que nunca escatimó el reconocimiento y el elogio. Era un empresario periodístico en el más completo significado del concepto. Probablemente, el último en un mundo en el que las empresas periodísticas están perdiendo el apellido. El último romántico de una profesión para la que siempre fue y seguirá siendo ejemplo, emblema y referente.

¿Hacia la gran coalición?

No es la primera vez que se intenta la posibilidad de un acuerdo a la alemana entre el PSOE y el PP para conseguir la necesaria estabilidad política que permita afrontar con garantías los retos internos y exteriores que nos vienen. El propio Pedro Sánchez intentó esta solución antes de renunciar a una nueva investidura y barones populares como Núñez Feijóo también la insinuaron.

Pero los amagos de entonces se tornan ahora en movimientos y fuentes de ambos partidos aseguran que el pasado mes de agosto se produjo una reunión a alto nivel entre dirigentes de las dos formaciones para explorar la viabilidad de un pacto de legislatura tras los comicios de noviembre y, cuentan, que las opciones continúan abiertas. El giro al centrismo y la moderación de Pablo Casado y el desvío de las hostilidades de Sánchez hacia Iglesias y Rivera formarían parte de esta operación.

Dirigentes del PSOE y del PP estarían explorando la posibilidad de un pacto con condiciones para facilitar la investidura y nuevos Presupuestos tras las elecciones de noviembre.

En Moncloa y en Génova son conscientes de la imposibilidad de una tercera convocatoria electoral si los resultados del 10-N repiten un dibujo parlamentario similar al que ahora ha fracasado y los socialistas son conscientes, además, de que esta vez no podrán sumar con Ciudadanos a tenor de las encuestas, y tampoco apoyarse en un Podemos al que han humillado y que también aparece como perdedor en unos sondeos que apuntan, y en esta ocasión todos arrojan resultados coincidentes, a un escenario en el que la única suma posible para una mayoría sea la del PSOE y el PP -consolidados los primeros y con fuerte crecimiento los segundos- propiciando así el resurgimiento de un bipartidismo que a ambos interesa.

A esto se une que las nubes negras que asoman en el horizonte en forma de recesión económica, Brexit, sentencia del procés, desafío independentista, y la paralización de instituciones y organismos reguladores pendientes de renovación, exigen una solución a la europea, respaldada por Europa y sin tentaciones demagógicas y populistas.

El dilema está en el cómo se concretaría el acuerdo si es que finalmente se produce, excluyendo el gobierno de coalición que aparece a priori descartado. En este punto en el PP se apuesta más por un pacto con condiciones para facilitar la investidura y aprobar nuevos Presupuestos, pero manteniéndose en el liderazgo de la oposición, vigilando al máximo el cumplimiento estricto de los compromisos asumidos por un Sánchez del que no se fían, pero al que no pueden evitar.

En Moncloa y en Génova son conscientes de la imposibilidad de una tercera convocatoria electoral si los resultados del 10-N repiten un dibujo parlamentario similar al que ahora ha fracasado.

La posibilidad de condicionar el pacto a un candidato alternativo al presidente en funciones, que también se ha planteado por los sectores más radicales del partido, está de momento desechada por el PSOE y Casado no está por la labor de presionar en este punto. Todo ello, sin que en Génova descarten del todo el «premio gordo» de una mayoría del centroderecha a la que ellos aspiran, pero en la que casi nadie cree pero que la división del voto de la izquierda por la entrada en liza de Errejón, la fuerte abstención que se adivina y el retroceso previsible de Vox y Ciudadanos pueden propiciar. De momento los populares entran con la proyección de una veintena más de diputados de salida en el inicio de campaña y en Ferraz manejan ya más de una encuesta que les augura una pérdida de escaños. ¿Probable?, difícil, pero no imposible.

La investidura del miedo

Cuando entramos en la recta final del plazo legal para la convocatoria de elecciones y los políticos, analistas e instituciones, preparan ya la repetición de los comicios -incluida TVE que ha sacado ya a concurso el decorado para la jornada electoral confirmando su sumisión al sanchismo gobernante- una inquietud empieza a angustiar a en Moncloa y el PSOE donde cada vez son más los que sospechan que Pablo Iglesias estaría sopesando la posibilidad de anunciar in extremis una rendición total y apoyar la investidura de Sánchez sin coalición ni condiciones.

Una jugada que colocaría al candidato y presidente en funciones ante la espada de perder la batalla de la opinión pública y la pared de «presidir un Gobierno sin capacidad de gobernar», en palabras de un destacado dirigente socialista.

En Moncloa y en Ferraz sospechan que Iglesias estaría sopesando la posibilidad de anunciar in extremis una rendición total y apoyar la investidura de Sánchez sin coalición ni condiciones.

Cualquiera de las opciones es «un dardo envenenado». Si Sánchez rechaza el apoyo incondicional a la investidura aparecería ante la opinión pública y el electorado como el único responsable de la repetición electoral con la posible pérdida de votos y adhesiones. Y si acepta ese apoyo, que llevaría implícito el de los independentistas catalanes y de Bildu, el Ejecutivo resultante se vería sometido a una oposición implacable desde la derecha y por la izquierda que le imposibilitaría sacar adelante esas 370 medidas anunciadas que son más una oferta electoral que un programa de gobierno.

Así, mientras las Unidas Podemos deshojan la margarita, lo qué si tienen claro en el resto de los partidos, y especialmente en el PSOE, es que ese apoyo de Iglesias y los suyos a la investidura sin acuerdo echaría a los morados al monte de una dura oposición y sólo serviría para aplazar unos meses la convocatoria electoral, porque ese hipotético gobierno en solitario del PSOE ni podría aprobar los presupuestos ni estaría capacitado para sacar ley alguna de relevancia y contenido.

Es decir, un Ejecutivo maniatado y abocado a un desgaste inexorable y a convocar elecciones a menos de un año vista con una situación económica nacional e internacional que se anuncia mucho peor que la actual con consiguiente riesgo de desgaste del Gabinete y su partido, experiencia que ya llevó al desastre a Zapatero.

Una investidura sin acuerdo echaría a los morados al monte de una dura oposición y sólo serviría para aplazar unos meses la convocatoria electoral y con un escenario económico peor que el actual.

Y mientras esa sombra planea sobre las filas socialistas, en Podemos también aumentan las dudas sobre el paso a dar y la división entre quienes se mantienen en el gobierno de coalición y quienes sugieren apoyar la investidura gratuitamente para posicionarse luego como oposición, siguiendo la estrategia adelantada en la Comunidad de Madrid por VOX. Eso sí, lo que confirman en la formación morada es que, sea cual sea la decisión, todos estarán a una con el líder que es quien al final resuelve, dispone y ejecuta.

Un Pablo Iglesias que, admiten sus más próximos, se encuentra entre la disyuntiva de mantenerse en que si no hay gobierno de coalición «no hay nada que hacer» y asumir el coste de impedir por tercera vez un gobierno de izquierdas en España o humillarse una vez más para apoyar la investidura asumiendo una nueva y lacerante humillación, renunciado además a sus principios y al mandato de sus bases.

No olvidemos que el propio Iglesias sometió a consulta entre sus militantes y simpatizantes la decisión sobre la investidura y que estos refrendaron por inmensa mayoría la posición del líder y su cúpula de «o gobierno de coalición o nada», aún a riesgo de ir a unas nuevas elecciones en las que las encuestas no les son especialmente favorables. Algo con lo que presiona Sánchez, que no ignoran los morados pero que, también en muchos casos, estiman que los electores sabrán apreciar la «honestidad y la coherencia» frente a la humillación y el entreguismo. Y a todo esto la sentencia de los ERE en Andalucía y las condenas que se presumen a ex altos dirigentes socialistas amenazan con aumentar aún mas la incertidumbre. Desde ámbitos jurídicos próximos a la sentencia se insiste en que «no hay fecha», pero coinciden en apuntar «a mediados de otoño» como el momento más probable en que se emitirá el fallo.

La crisis que viene

Quienes tienen memoria de la historia reciente todavía recuerdan con pavor las declaraciones del entonces presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, negando la crisis económica y proclamando que España tenía el sistema financiero más sólido de Europa y uno de los mejores del mundo. Mentiras, que muchos creyeron y ya vimos la que nos cayó después.

Pues ahora Pedro Sánchez nos invita a una segunda edición de aquél engaño y tras su protocolaria entrevista con el Rey en Marivent no tenía escrúpulos en felicitarse por la «buena marcha de la economía». Pues, ¡que Dios le conserve el doctorado! Porque los indicadores, que como el algodón no engañan, muestran una economía que se ralentiza y crece sólo el 0,5 por ciento en el segundo semestre; un déficit público que se dispara hasta el 2,7 por ciento en el primer semestre, el peor dato desde el rescate bancario; un sector exterior que vuelve a números rojos al pasar de un superávit de 113 millones de euros en los cinco primeros meses de 2018 a un déficit de 3.257 millones este año; una caída de las ventas de coches del 11 por ciento en julio por vez primera desde 2012; también el peor dato desde 2012 se apuntan las compras y ventas de viviendas con un descenso del 9 por ciento en junio; unas ventas estancadas en el comercio minorista que suben sólo el 0,3 por ciento en junio; un descenso de la productividad aparente del trabajador del 0,4 por ciento entre enero y marzo, por segundo trimestre consecutivo; y una pérdida de competitividad de 1,4 puntos hasta mayo.

Y si miramos al mercado laboral y siendo el segundo trimestre del año tradicionalmente el mejor para el empleo, en este de 2019 la EPA revela que el paro desciende sólo en 123.6000 personas, que se han creado 136.000 puestos de trabajo menos que en los mismos meses del año precedente y es también la primera vez desde la recuperación en 2014 que sube el paro en términos desestacionalizados entre marzo y junio, un 0,53 por ciento, el peor dato en cinco años. A todo esto se une que la creación de empresas ha vuelto a caer un 8,5 por ciento en junio y encadena tres meses consecutivos de descensos.

Y tampoco pintan bien las cartas dese el exterior que avisan de que Boris Jonhson no tiene intención de renegociar el Brexit, con graves perjuicios para nuestras exportaciones y turismo – el Reino Unido es nuestro quinto cliente comercial y el primer mercado emisor de turistas hacia España. Que Europa es la perdedora de la guerra comercial EE UU-China y se refleja ya en la producción industrial alemana que ha sufrido en junio la mayor caída desde 2009, un 8,5 por ciento menos. Mientras el FMI ha bajado las previsiones para la zona euro del 1,9 al 1,3 por ciento. Incluso en el BCE confirman que ya no pueden permanecer pasivos y los cambios en su marco normativo son un certificado para volver a la manguera de la financiación.

Esto es lo que el doctor Sánchez define como «buena marcha de la economía» olvidando, si es que alguna vez lo supo, que la expansión de la economía empezó en 2013 y la teoría de los ciclos nos sitúa en seguir creciendo hasta 2020, donde se iniciaría nuevamente el deterioro de todos nuestros indicadores. Y en España cuando los indicadores anticipan crisis, históricamente se precipita la recesión provocando anomalías en el crecimiento económico de sectores expuestos a la competencia y vinculando la caída de la competitividad a la destrucción de empleo con el desequilibrio en la balanza de pagos y en las cuentas públicas

Navarra: ni olvido ni perdono

En la Casa del Pueblo de San Sebastián, donde el cadáver de su hermano era velado por la familia socialista, el ex ministro de Justicia con Felipe González, Enrique Múgica, con la voz entrecortada se dirigió a los medios de comunicación para afirmar que «al contrario de las frases convencionales, yo ni olvido ni perdono a los asesinos, a los que los han impulsado, a los que han levantado su mano, a los que defienden o exculpan a ETA y a la violencia callejera».

Son palabras que fueron compartidas, respetadas y asumidas por una gran mayoría de españoles y por casi todos los socialistas de bien, incluidos los máximos dirigentes nacionales y locales del partido que hasta ahora habían mantenido su compromiso con el mensaje de Múgica, con las víctimas del terrorismo y con la defensa de la Constitución y la unidad de España.

Hasta ahora. Porque hoy, 23 años después del asesinato de Fernando Múgica, el presidente en funciones, Pedro Sánchez y la presidenta electa de Navarra, María Chivite, han traspasado esa línea roja del aislamiento de los terroristas negociando con sus herederos, que ni se arrepienten ni condenan. Un giro vergonzante que supone una traición a los más elementales principios democráticos y  a la memoria de Fernando Múgica, de Ernest Lluch, Fernando Buesa, Enrique Casas y de todos los socialistas asesinados por ETA, a sus familiares, al socialismo histórico y la sociedad española en general.

Una ignominia de la que también son cómplices todos aquéllos que por acción u omisión celebran o simplemente callan ante deslealtad que aleja definitivamente al PSOE de Sánchez del bando constitucional. ¿Dónde están ahora los García-Page, Lambán, Susana Díaz, Fernández Vara o incluso el mismo Felipe González?

Y no sirven las falsas coartadas de que no hay pacto con Bildu, sino que sólo reciben un apoyo a la investidura. La portavoz de la coalición abertzale, Bakartxo Ruiz, ya se encargó de recordar en el pleno que «tenemos la mano para cerrar y abrir puertas, eso está en nuestra mano».

Un ‘frankenstein’

¿A cambio de qué han conseguido Sánchez y Chivite el gobierno de Navarra? No se puede olvidar que en el caso de la Comunidad Foral la Constitución recoge la posibilidad de un referéndum para su hipotética anexión al País Vasco. De ahí el regocijo del PNV con este «Frankestein» navarro del que forma parte y del que va a impulsar la euskaldización de Navarra con la colaboración inestimable del sanchismo.

Recuerdo que un alto dirigente del PSOE, con mando en plaza en su momento, exdiputado y laminado de las listas por su oposición a Sánchez, a sus pompas y a sus obras, que en los pasillos del Congreso definía al hoy presidente en funciones como un hombre «capaz de vender al partido y a España con tal de conseguir sus ambiciones». Pues de momento ya ha puesto a Navarra en el escaparate.


PP: refundición para la bunkerización

Define la Real Academia el término refundición como la «obra que ha sido refundida para mejorarla, perfeccionarla o con otros fines». Y no fue por casualidad que Pablo Casado utiliza este vocablo para definir la Junta Directiva Nacional del PP en la que el líder popular dio un golpe de mano interno para sustituir la refundación que él mismo defendió en el Congreso de hace un año por esa refundición que más allá de la perfección y la mejora va encaminada hacia esos «otros fines» de los que habla la RAE.

Siguiendo los ejemplos de sus homólogos Sánchez y Rivera, lo que ha hecho Casado es una bunkerización en el sentido más literal de la palabra, rodeándose de una guardia pretoriana que le garantice el liderazgo acallando al mismo tiempo las voces críticas o los sectores desafectos. Un giro radical para el que, como apuntaba un destacado dirigente del partido tras la Junta, «no ha tenido reparos en vulnerar el Congreso y alterar las ecuaciones políticas que le encumbraron a la presidencia».

Si entonces laminó a los sorayos de cualquier representación en los órganos de dirección y en las instituciones, ahora lo hace con los cospedales, culminando así la estrategia aprendida de su mentor, el expresidente Aznar, y que en aquél entonces su debilidad y la división interna le impedían consumar. «Favor pagado, favor olvidado», que resumía el citado dirigente.

Y lo hace con la aquiescencia, al menos aparente, de los barones más críticos como Feijóo, Moreno o Alonso, que excusaron su asistencia y con el escaso entusiasmo de muchos de quienes allí estaban que ni aplaudieron las portavocías de Cayetana Álvarez de Toledo y Javier Maroto para el Congreso y el Senado, ni parecían muy convencidos con el mensaje de su presidente, «vacío de contenido político, refutando a los defensores de un acuerdo con Sánchez y argumentando la realidad de unas nuevas elecciones, que ahora mismo es el principal objetivo de los casadistas

Comicios que, si finalmente se repiten, van a suponer una importante renovación de caras y de nombres en las candidaturas del PP. «Quiénes crean que van a seguir en las listas de unas nuevas elecciones generales se engañan a sí mismos», se apuntaba al término del cónclave mientras los más veteranos recordaban con nostalgia que «Rajoy no permitió modificar las listas entre 2015 y 2016». ¿Cuestión de talante?: sí, pero también reconocimiento de los errores cometidos con las candidaturas de abril que llevaron a los populares al mayor desastre de su historia. Y hablando de elecciones, coincidiendo con el cónclave de los populares el fabulista Tezanos volvía a alucinarnos con una nueva encuesta a mayor gloria del caudillo Sánchez, cuyos resultados de ser creíbles, que ya dice el propio CIS que no, nos llevarían a concluir que o España está perdiendo el juicio o es Tezanos el que quiere hacer perder el juicio a España, y con nuestro dinero. ¡Tal cual!

¡No, Bonita!

El feminismo «no es un tema de mentalidades políticas, es un derecho humano que extrapola el género y es de todas». Con esta sensatez moderada en la forma pero concluyente y contundente en el fondo, respondía Patricia Ortega, la primera mujer general del Ejército español, al soflama sectario y fraudulento de la vicepresidenta Carmen Calvo, cuando en un alarde de fanatismo verbal decía aquello de que el feminismo «se lo han currado los socialistas», precedido de un «¡no, bonita!», que a quien primero deberían aplicarse es a ella misma y a algunas de sus compañeras de Gobierno.

¡No, bonita!, no. Por mucho que seas vicepresidenta a dedo, ignoras u omites amañando la verdad que el origen del feminismo moderno se remonta a los años 30 y 40 del siglo XIX, antes incluso del nacimiento del socialismo y del marxismo como doctrinas políticas y partidarias. Y desconoces también u ocultas, que dentro de las muchas diferentes ramas del feminismo existe el llamado feminismo liberal, que se caracteriza por la defensa de la igualdad de oportunidades a través de la justicia y los derechos políticos. Un movimiento y unas mujeres a los que tu fanatismo intolerante margina y parece despreciar.

 

Apropiarse de los méritos ajenos se ha convertido en el santo y seña del “sanchismo”

Apropiarse de los méritos ajenos se ha convertido en el santo y seña del «sanchismo». 

Claro que esta práctica de apropiarse de los méritos ajenos y ponerse las medallas que a otros corresponden se ha convertido en santo y seña del sanchismo y sus apóstoles y en todos los órdenes de la sociedad y la política. Así vemos cómo la señora Magdalena Valerio, a la sazón ministra de Trabajo, se apunta y presume de la importante reducción del desempleo, que está en su nivel más bajo de los últimos diez años. Pero, ¡no, bonita!, estos resultados son la consecuencia de la reforma laboral de otra mujer, Fátima Báñez. La misma que el PSOE defendía derogar y que ha posibilitado la creación de medio millón de puestos de trabajo cada año.

Y lo mismo ocurre con los datos de la economía, que en España crece por encima de las previsiones y supera a todos los grandes de la UE, y de los que se ufana y vanagloria la ministra de Hacienda, María Jesús Montero. Y, ¡no, bonita! este crecimiento económico es obra y gracia de los Presupuestos de Mariano Rajoy, que el PSOE descalificó y votó en contra, y con los que ahora gobierna prorrogados.

Los resultados hoy de la economía y el empleo son consecuencia de los Presupuestos y la reforma laboral de Rajoy

Otro tanto ocurre con los datos de la internacionalización y del turismo, las políticas de igualdad o la progresiva equiparación y dignificación de los autónomos. Mejoras todas ellas aprobadas o diseñadas por el Ejecutivo popular. Eso sí, a lo que han contribuido necesariamente Sánchez y su gobierno es a igualar por abajo –salvo contadas excepciones- el nivel político, parlamentario, de gestión y transparencia de sus ministros y ministras, incluida la vicepresidenta, cuya comparación con sus predecesoras en el cargo, María Teresa Fernández de la Vega y Soraya Sáenz de Santamaría, es tan inconsistente como utópica.

De intolerantes, fascistas e ignorantes

La teoría política define el fascismo como la doctrina que se caracteriza por la apología y el uso de la violencia y el autoritarismo. Un régimen represivo de la libertad y promotor de la discriminación. Y si nos atenemos a esta descripción académica no cabe duda alguna de que fascistas fueron el odio, los insultos y agresiones (las hubo) que tuvieron que sufrir los miembros de Ciudadanos durante la manifestación del Orgullo en Madrid, como fascistas son los activistas del colectivo LGTBI que las perpetraron y aquellos cafres que les secundaron.

Fascistas son también quienes imbuidos de una supuesta autoridad moral, que ni tienen ni conocen, desprecian el resultado de las elecciones y del sistema parlamentario para intentar cambiar desde la violencia y las injurias decisiones de gobiernos legítimos y democráticos, como está ocurriendo con esos grupúsculos de agitadores en el Ayuntamiento de Madrid. Minorías intolerantes entre las que se han identificado a miembros del anterior equipo de Gobierno.

Asimismo entrarían dentro de la definición de fascista, con el añadido de la exaltación del nacionalismo que es otra de sus señas de identidad, las amenazas e intento de agresión de concejales de Navarra Suma por parte de ediles de Bildu y Geroa Bai. O el escrache que tuvo que soportar el alcalde de Pamplona durante la procesión de los sanfermines; o las gravísimas ofensas, provocaciones e intentos de agresión que los independentistas y radicales dedicaron a la alcaldesa Ada Colau en Barcelona. Las mismas por cierto que sufren los ciudadanos constitucionalistas en Cataluña, incluidos los niños en colegios.

Totalitaristas que desprecian el resultado electoral y usan la violencia para el cambio

Y si no de violento, al menos de cooperador ¿involuntario? se puede calificar al ministro del Interior, Grande Marlaska, con sus declaraciones contra Ciudadanos en la previa del Orgullo y su posterior manipulación de informes policiales negando la violencia, afortunadamente desmentidos por los sindicatos policiales y los agentes que tuvieron que escoltar y proteger a Inés Arrimadas y sus compañeros. «Merecemos un Gobierno que no nos mienta», se acuerdan. Pero lo más aberrante de todo esto es la desfachatez con la que estos energúmenos, intolerantes y muchos de ellos ignorantes, califican de fascistas a quienes agravian y a todos aquellos que no comulgan con su populismo intransigente. Como sabiamente dice el refranero popular, cree el ladrón que son todos de su misma condición.

El espejismo del empleo y el roto de la competitividad

Mientras el Gobierno y el Banco de España siguen acentuando sus discrepancias sobre el impacto que la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) está teniendo ya sobre el mercado de trabajo, los empresarios que son quienes están en el teatro y no en las Musas alertan ya de el impacto negativo que los incrementos salariales están teniendo sobre la competitividad de nuestra economía y las empresas.

Los datos del Ministerio de Trabajo y de la patronal CEOE muestran como la variación salarial pactada en los convenios con efectos económicos en 2019, registrados hasta 31 de mayo, es del 2,21 por ciento, frente al 1,59 por ciento de un año antes. Subida muy superior a la registrada por la inflación en los mismos meses, el 0,8 por ciento interanual y que confrontada con los sueldos supondría una pérdida de competitividad de 1,4 puntos porcentuales que estaría agudizando la desaceleración de las exportaciones, prácticamente estancadas hasta abril, y el deterioro del déficit comercial.

Un efecto especialmente pernicioso si tenemos en cuenta que han sido las ganancias de competitividad sostenidas en los últimos años, consecuencia de la llamada devaluación interna, las que han permitido mantener los diferenciales positivos de crecimiento de la economía española respecto al conjunto de la UE y la que ha hecho posible cumplir el objetivo de creación de medio millón de empleos anuales, ahora seriamente amenazado.

Y la cosa puede ser todavía peor, si tenemos en cuenta que, como recuerdan los analistas de la CEOE, las subidas de salarios presentan efectos estáticos en el corto plazo y dinámicos en el medio y largo plazo, que se acumulan en el tiempo. Por lo que el hecho de que durante la primera mitad de 2019 el incremento de los costes salariales haya sido compatible con una cierta creación de empleo, es consecuencia de » la coincidencia de circunstancias como la estacionalidad de la economía española, el actual efecto demográfico y el momento del ciclo económico», vientos de cola que están desapareciendo y que se están sustituyendo por nubes de tormenta en forma de guerras comerciales, tensiones en los mercados energéticos e incertidumbres políticas dentro y fuera de nuestras fronteras.

Y ello, además de que, como recuerda también la organización empresarial, el efecto del incremento del SMI sobre el empleo «está influido por la diferencia entre el SMI y el salario medio y mediano de la economía, en el sentido de que cuanto menor sea esta diferencia, cabría esperar mayores efectos sobre el mercado laboral». Ahora, tras la última subida del 22 por ciento de este año, esta diferencia es sustancialmente menor, con lo que se debe ser «especialmente prudente a la hora de plantear subidas adicionales del SMI, ya que en este contexto probablemente tendrían efectos negativos sobre el empleo aún mayores que los que pueda estar teniendo el último incremento». Un aviso a los navegantes en este proceloso mar de las negociaciones políticas para la investidura y, en especial, para quienes puedan estar tentados de sentar a populistas y antisistema en la mesa del Consejo de Ministros. Y el que avisa, ya se sabe, no es traidor.

El asedio a Rivera y la ‘Gauche Divine’

Cerrado ya el mapa municipal, el eje de la actividad política patria se mueve hacia el Gobierno del Estado y las negociaciones para la investidura de Pedro Sánchez. Una nueva comedia de enredos y amoríos pero con la misma novia: Ciudadanos. El partido de Rivera que, como confirmaban este fin de semana algunos de sus dirigentes en Madrid, se encuentra sometido a un asedio «cada vez más agobiante» para que cambie el «no es no» al sanchismo por una abstención, al menos, o si fuera posible para sustituir a Iglesias y Podemos como socio contrayente en ese «gobierno de cooperación» como ahora gustan decir desde Ferraz y en La Moncloa.

Asedio que desde la formación naranja aseveran se estrecha desde tres frentes distintos: el interno, el externo y el internacional. El interno, alentado por los críticos a Rivera, con Luis Garicano a la cabeza, se ve ahora reforzado por los padres e ideólogos de Ciudadanos, Francesc de Carreras y Arcadi Espada. El primero, tras calificar a Rivera de «adolescente caprichoso» no ha tenido reparos en pedirle públicamente que «rectifique» para anteponer los intereses de España a los del partido. Mientras que el segundo ha estimado «ajena a cualquier sentido de la responsabilidad y de la decencia políticas» la estrategia del líder naranja en el Ayuntamiento de Barcelona. Hay que recordar que ambos referentes ideológicos fueron quienes, con la ayuda inestimable de La Caixa y Banco Sabadell, forzaron en 2016 el apoyo de Rivera a Rajoy pese a la negativa inicial de Albert.

Y la historia se repite. Porque el asedio externo viene precisamente de bancos y la CEOE, a quienes aterra la posibilidad de un Gobierno de Sánchez con Podemos y con la amenaza de Iglesias o uno de sus acólitos en la cartera de Trabajo. Las presiones de dirigentes empresariales al partido naranja son grandes y constantes, con la advertencia entre líneas de un endurecimiento de las condiciones financieras.

Estas demandas del mundo empresarial están también en el origen de los llamamientos del PSOE y el Gobierno a la abstención de Ciudadanos, con una deriva internacional en el asedio vía Macrón, quien se ha convertido ahora en el principal valedor de Sánchez en Europa. Cuentan quienes están en la pomada que le ha ofrecido ceder a España el lugar que en el Triunvirato de la UE deja vacante Reino Unido. Aunque para ello le exigen renunciar a matrimonios con populistas y a coqueteos con independentistas. Y Sánchez, que ha seducido al premier galo, quien le mira a ahora con mejores ojitos que a Rivera, está dispuesto a jugar. Pero para eso necesita que la novia naranja acepte el ménage a tròis, y por eso los avisos desde París a Rivera, que bajo los escrúpulos de los acuerdos con Vox en Ciudadanos interpretan que lo que de verdad esconden son las presiones para forzar el apoyo de los naranjas al Gobierno socialista.

Son las cosas de los políticos, que si algo saben hacer con desvergüenza es pervertir el lenguaje y prostituir las ideas y programas. Algo similar a lo que le ocurre al fracasado Manuel Valls en Barcelona, que se rasga las vestiduras si sus socios de Ciudadanos se reúnen con Vox, mientras él no tiene reparos en contaminarse apoyando a los populistas y antisistemas de Ada Colau y su Barcelona en Comú y calla cuando los socialistas flirtean con el PNV, el partido de la derecha rancia del País Vasco, y con Bildu, heredero de la ETA. Son las extravagancias y el fariseísmo de esa trasnochada gauche divine, tan incoherente como inoperante.

(Publicado den El Economista)

Luz de gas en el turismo

Qué los árboles no te impidan ver el bosque! Este dicho popular que utilizamos para indicar que detenerse en los detalles puede impedirnos percibir una situación en forma cabal, puede aplicarse hoy a la situación de la que todavía es nuestra primera industria: el turismo.

Un sector donde los árboles de los récords en las entradas y en el gasto de los turistas está ocultando el bosque de una actividad que tras años de de crecimiento muy espectaculares pero poco sostenibles se enfrenta ahora al desafío de un cambio de ciclo. Tenemos casi 14 millones de turistas prestados debido a que buena parte de nuestra competencia internacional estaba sufriendo problemas geopolíticos que ahora empiezan a desaparecer en el Mediterráneo y a ello hay que añadir que los vientos favorables que se han registrado en los últimos años como el tipo de cambio euro/dólar, los bajos precios del petróleo o la solidez del crecimiento de las principales economías europeas están desapareciendo.

Las cifras no pueden esconder la necesidad que el sector tiene de afrontar un  cambio de ciclo

Como resalta el vicepresidente ejecutivo de Exceltur, José Luís Zoreda, «tenemos que enriquecer nuestra oferta con valores que justifiquen pagar un mayor precio y el gran reto que tiene el sector es establecer unos planes de reconversión integral»y ello exige una «apuesta del Estado con visión de país para mantener un aumento medio del PIB turístico del 3 por ciento entre 2019 y 2022 que permitiría, a su vez, crecer al empleo a un ritmo del 2,3 por ciento anual». En cifras absolutas eso supondría 5.413 millones de euros más al año de actividad y la creación de 88.533 empleos netos anuales.

La recuperación de destinos alternativos y la subida del crudo abocan a una reconversión

La administración turística y las empresas deben asumir que el turismo español tiene un límite de crecimiento y que mantener nuestra actual posición de liderazgo internacional exige diversificar para terminar de reposicionar la oferta. «En palabras de José Luis Zoreda, «el reto es crecer «no a lo largo sino a lo ancho», o lo que es lo mismo reposicionarnos en un segmento de la oferta en la que el precio sea menos determinante. Es necesario transformar el producto que en el turismo no es otro que el destino, con inversiones públicas que a su vez incentiven al sector privado. Se trata de conseguir la mayor convergencia posible entre la empresa y todas las administraciones implicadas y eso implica una nueva gobernanza y exige también unificar las distintas legislaciones autonómicas cuya complejidad y demasía son un grave obstáculo a la competitividad y al crecimiento.

En definitiva el sector precisa de una reconversión profunda y urgente de la que muchos empresarios han empezado ya a tomar conciencia. Falta ahora que lo entiendan también, si es posible, los políticos de todo ámbito y condición y la sociedad en general. Aunque suene a tópico el futuro de la gallina de los huevos de oro de la economía está en juego. Ni más, ni menos.

(Publicado en elEconomista.es el 5 de junio)

Todo el poder para los soviets de la independencia

Círculos económicos y sindicales critican la pasividad del empresariado catalán

Es la consecuencia «de la pasividad y cobardía de una gran parte del empresariado catalán». Con esta rotundidad explicaba el que fuera secretario general de Comisiones Obreras, José María Fidalgo, la victoria de la candidatura independentista en las elecciones a la Cámara de Barcelona. Una opinión emitida en una conversación informal que venía a coincidir, casi con las mismas palabras, con otras opiniones escuchadas, también off the record, en círculos empresariales de Cataluña y del resto de España.

Una reflexión que Fidalgo concluía, en alusión a un destacado dirigente de la patronal catalana, lamentando que «lástima que no haya más como tú y algunos de los pocos que habéis dado la cara», mientras el aludido advertía de que «lo peor puede estar por llegar» dado el poder económico y de gestión que asume ahora la nueva dirección cameral, apadrinada por la Asamblea Nacional de Cataluña (ANC), en unos comicios en los que sólo ha participado un exiguo, 4,55% de un censo total de 423.000 posibles electores, que en su inmensa mayoría se quedaron en casa, bien por desidia o bien por miedo.

Miembros de la propia institución cameral catalana confirman que sólo en fondos y en competencias la toma de la Cámara por parte de la candidatura independentista Eines de País, deja en manos de la ANC más de 15 millones de euros de dinero en efectivo, un presupuesto de 20 millones de euros y el control del turismo, de las rutas aéreas y del Puerto de Barcelona, además de una presencia muy significativa en la Fira de Barcelona. 

El independentismo catalán rascará 20 millones de la Cámara de Barcelona

Todo esto en connivencia con la consellera de Empresa de la GeneralitatÁngels Chacón, quien ya se ha apresurado a anunciar que cambiará el sistema de financiación de la Cámara para reducir al mínimo el número de escaños de pago, lo que significa la expulsión de la institución de la mayoría de empresas que han trasladado su sede social fuera de Cataluña con Caixabank y Banco de Sabadell a la cabeza.

Y esto es sólo el principio. Porque tanto ERC como los Junts per Catalunya de Puigdmont Torra no ocultan que su gran objetivo ahora es dominar las instituciones empresariales catalanas para unir al poder político que ya detentan el poder económico y financiero que necesitan para consumar su estrategia golpista. Estrategia de la que debería tomar buena cuenta la nueva presidenta del Congreso, Meritxell Batet, que el pasado martes dio una muestra explícita de esa pasividad, y queremos creer que no fue complicidad, de la que se acusa a los empresarios catalanes permitiendo que los golpistas presos, los independentistas y los antisistema convirtieran la Cámara en un circo, humillando con su consentimiento a la soberanía popular, a la Constitución y a la democracia. Esperemos por el bien de todos que este esperpento no sea el anticipo de lo que nos espera en la legislatura.

(Publicado en elEconomista.es el 22 de mayo)

La amenaza fantasma del imperialismo comercial

Puede ser casualidad pero suena mucho a represalia. Lo cierto es que apenas cinco días después de que la ministra Margarita Robles, anunciara la retirada de la fragata Méndez Núñez del grupo de combate encabezado por EE UU en el Golfo Pérsico, el presidente Donald Trump decidía cancelar la partida de 929 millones de dólares para construir el AVE a California, proyecto en el que están involucradas tres empresas españolas. Y conociendo al personaje podemos empezar a poner en cuarentena el contrato de Navantia con la US Navy para fabricar 20 fragantes similares a la Méndez Núñez.

Un episodio más de las represalias comerciales de Trump que aunque tenga a China como foco de atención su verdero objetivo está en Europa. Porque la mayor obsesión del mandatario norteamericano es debilitar al máximo, y si puede destruir, a la Unión Europea, a la que considera su principal amenaza y competidor en la economía y el comercio internacional.

«La Unión Europea es un enemigo» ha repetido Trump en más de una ocasión, y de ahí su apoyo incondicional al Brexit o sus simpatías no disimuladas hacia los populismos eurófobos. Yes preciso recordar aquí que la imposición de sanciones al automóvil europeo sólo se ha aplazado, de momento, y que ahora acusa también a los grandes de la UE, España incluida, de ayudas ilegales a Airbus.

Algo que, junto al resto de las últimas decisiones de Washington ha puesto en máxima alerta a los empresarios y analistas económicos españoles. En CEOE, «nos preocupa muchísimo más la deriva exterior por el recrudecimiento de las guerras comerciales que la incertidumbre interna», me comentaba el pasado miércoles un alto dirigente de la patronal española en relación el recrudecimiento de las tensiones entre EE UU y China y la situación en Oriente Medio con Irán, además de sus maniobras con la UE.

Un belicismo comercial que ha obligado ya a la Organización Mundial del Comercio (OMC) a rebajar hasta el 2,6 por ciento, cuatro décimas menos, sus previsiones de crecimiento mundial en 2019, con el consiguiente impacto sobre la evolución del PIB de las principales economías del Planeta y el empobrecimiento de los países emergentes. Deterioro que este organismo explica precisamente por las tensiones comerciales y que puede ser peor si la evolución del conflicto con Irán afecta a la producción y a los precios del petróleo que dañaría especialmente a Europa.

Como primer síntoma de esta fuerte situación de incertidumbre, en la última semana el indicador de volatilidad de los mercados financieros ha crecido nada menos que un 80 por ciento, mientras que los analistas de los servicios de estudios públicos privados advierten de que esta escalada de sanciones comerciales han empezado ya a paralizar muchas y significativas decisiones de inversión con el consiguiente efecto negativo sobre la creación de empleo, también en España.

El dinero, es sabido que siente aversión al riesgo y, por eso, antes situaciones de duda o desconcierto, los inversores apuestan por refugiarlo o conservarlo. Y eso, apostilla mi interlocutor empresarial, «no es miedo o cobardía, sino prudencia y sensatez». Será.

(Publicado en elEconomista.es el 22 de mayo)

La campaña de Alfredo: la muerte del político capaz que hará una muesca en la historia

Quiérase o no, y somos muchos los que no habríamos querido, los comicios del 26-M pasarán a la pequeña historia de la política española no por los insulsos, repetitivos y poco imaginativos candidatos y mensajes de campaña, sino por la muerte inesperada de unos de los políticos más capaces, honestos y con mayor sentido de Estado que ha tenido este país.

Era Alfredo Pérez Rubalcaba un hombre de hondas convicciones socialistas y de profundo amor a España. «Primero el país y luego el partido», era el lema que quienes le conocimos y admiramos desde el periodismo pudimos escucharle en más de una ocasión, incluso en los momentos más difíciles y ante la incomprensión, a veces, de algunos de sus correligionarios.

Siempre al servicio de España era Alfredo un negociador incansable, excelente conversador, brillante parlamentario, respetuoso siempre con los adversarios y uno de los más fieles exponentes de ese espíritu de la Transición cuando los políticos llegaban a la actividad pública para servir y no para servirse, relegando sus intereses personales y partidarios en favor del interés supremo de trabajar por la democracia, la libertad, el Estado de Derecho, el progreso y el bienestar de España y de los españoles. 

Políticos que eran reputados profesionales del sector privado o del mundo académico e intelectual y no simples meritorios de las juventudes. Que buscaban el acuerdo, dignificaban el Parlamento con su oratoria y que todos respetaban las instituciones, el protocolo y las reglas de la cortesía manteniendo la dignidad que corresponde a los representantes de los ciudadanos.

Por eso, y por respeto a su persona y su memoria sería de condición miserable que algunos de quienes le arrinconaron y le combatieron desde dentro aprovecharan ahora su muerte en la campaña, como ha empezado a hacer ya Pepu Hernández en Madrid. Alfredo desde sus más profundas convicciones socialistas era radicalmente contrario y seguía con preocupación y con dolor la deriva que Sánchez estaba dando al PSOE, al Gobierno a y sus coqueteos con los independentistas. El fue, quién acuñó con éxito la frase «Gobierno Frankestein» para calificar el pacto del sanchismo con los antisistema y los nacionalistas. Era Alfredo, como tantos otros de la Transición, uno de esos políticos cuyo legado debiera ser ejemplo y referente para las nuevas generaciones y que sin embargo hasta hoy eran olvidados y hasta denostados, por algunos intolerantes, fanáticos, e irresponsables, incluso desde el mismo partido al que sirvieron y pertenecieron. Quien esto escribe tuvo oportunidad de compartir con él mesa y mantel el pasado diciembre, y escuchar sus razonamientos y sus críticas, siempre argumentada, con mesura y llenas de ironía al sanchismo y a Podemos, mientras hablaba con elogio de Rajoy.