Madrid, España. Edita: The Experience Club. Producción: Carlos Matías
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Manuel Ángel Menéndez

El Valor de la Experiencia

Los policías acusan de ‘traidor’ a Marlaska por ceder ante los golpistas catalanes y planear cerrar la Jefatura Superior en Barcelona

“Señor ministros, o reacciona, se deja de paños calientes y medias tintas, defiende como se merece a Policía y Guardia Civil o habrá practicado usted un acto de traición hacia miles de hombres y mujeres que cada día se dejan la piel velando por la seguridad de los españoles y manteniendo la unidad territorial del Estado”. Así termina una carta que el secretario general de la Unión Federal de Policía (UFP), Víctor Duque, ha dirigido al ministro del Interior en funciones, el exjuez Fernando Grande-Marlaska, sobre la posibilidad de que el gobierno de Pedro Sánchez ceda antes los golpistas catalanes y cierre la Jefatura Superior de Policía de Cataluña en Barcelona.

La carta dirigida al ministro del Interior, a la que Off The Record ha tenido acceso, es durísima contra Grande-Marlaska, al que califican de todo menos de ‘bonito’, y supone una auténtica declaración de guerra policial si cede ante ERC, los podemitas de Ada Colau y Junts per Cat y retira a la policía de Barcelona. La UFP advierte además al ministro que ni se le ocurra pactar con los golpistas catalanes su exigencia de que cualquier colaboración entre Policía Nacional y Mossos d’Esquadra pase por la supresión de las pelotas de goma.

La carta recordando que se acaba de aprobar una moción en el Ayuntamiento de Barcelona, presentada por los concejales de ERC y secundada por el PSC, mediante la cual “se insta al Gobierno a que traslade de lugar la Jefatura Superior de Policía de Cataluña y se convierta el citado edificio en un centro memorial y documental sobre la represión franquista en Cataluña” (sic).

Recuerda seguidamente la UFP que la semana pasada se aprobó en el Parlamento de Cataluña una moción en la que se decía que “en las actuaciones y operativos de orden público, condicionar cualquier colaboración del Cuerpo de Mossos d´Escuadra con el Cuerpo Nacional de Policía y la Guardia Civil a que ambos Cuerpos no utilicen pelotas de goma en Cataluña, por supuesto también secundada por el Partido Socialista en Cataluña”.

Y se recrimina que ante este ataque frontal a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad “la única respuesta que hemos escuchado por su parte es que ‘de momento’ la Jefatura Superior de Policía no se traslada”.

Ahora bien, el hecho de que se hayan aprobado estas dos mociones, que hayan sido apoyadas por el Partido Socialista, que no se haya dicho un rotundo “NO” y se haya cambiado por un “de momento” en el caso de la primera y que no se haya anunciado un recurso de inconstitucionalidad a la segunda “nos hace pensar”, escribe el secretario general de la UFP, Víctor Duque, al ministro en funciones Grande-Marlaska, “que el Ministerio que usted dirige se ha plegado claramente a las peticiones y postulados de los independentistas”.

‘Nos repugna la actitud de cesión ante los separatistas’

“Sr. Ministro”, dice la misiva, “usted y su gobierno están en su derecho de ceder ante los separatistas, aunque a la mayoría nos repugne tal actitud, pero lo que usted no puede hacer es abandonar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, a policías y guardias civiles a su suerte, sin el más mínimo apoyo y al albur de lo que demanden los separatistas y quienes les apoyan en mociones como las mencionadas”, señala literalmente la carta.

En ese sentido, afirman en la UFP que los policías destinados en Cataluña y los desplazados para colaborar con los Mossos en el restablecimiento del orden público “están soportando malas condiciones de alojamiento, difícil descanso, estrés derivado de la situación en la que trabajan, una sociedad hostil y violenta, con medios materiales en muchos casos caducados”.

Pero, por si fuera poco, ahora, además, se prohíbe el uso de material antidisturbios, bajo amenaza legal de que los Mossos no nos prestarán apoyo o dejarán de existir la colaboración, tan necesaria, entre ambos Cuerpos y se conmina al Gobierno a que abandonemos nuestra sede policial.

“¿En qué ley, protocolo operativo, etc., está escrito que los policías tengan que soportar durante horas lanzamiento de todo tipo de objetos contundentes sin que se organice un dispositivo para dispersar y detener a los violentos?; ¿qué Estado y qué Gobierno permite que le “lapide” a los policías y que la respuesta de éstos sea meramente defensiva y arriesgando la vida de los agentes? (más de 300 heridos)”, preguntan de forma retórica a Marlaska.

Y añaden: “¿En qué ley se recoge que la Policía tenga que cambiar su sede por el capricho de quienes en vez de vernos como garantes de sus derechos nos consideran, cuando menos, sus enemigos?

Ante ese cúmulo de situaciones, y dado el nivel de la negociaciones y cesiones que Pedro Sánchez está llevando para seguir en Moncloa, la UF avisa: “Sr. Ministro, o reacciona, se deja de paños calientes y medias tintas, defiende como se merece a Policía y Guardia Civil o habrá practicado usted un acto de traición hacia miles de hombres y mujeres que cada día se dejan la piel velando por la seguridad de los españoles y manteniendo la unidad territorial del Estado. Nosotros se lo vamos a demandar permanentemente. De usted depende”.

Cuando derechona e izquierdona se ponen de acuerdo para censurar periodistas, medios y redes sociales

Era un tópico generalmente aceptado el que la derechona de todo tipo –nazi, fascista, franquista, reaccionaria, falangista, etc.- mantenía sus privilegios políticos, económicos y sociales, su dictadura en definitiva, gracias, entre otras cosas llamadas policía, jueces y ejército, a una férrea censura en los medios de comunicación y un cerrojo en la boca, o un cepo en las manos de los profesionales de la información.

También, claro está, se sabía que la derechona se mantenía por el aherrojamiento del conjunto de la sociedad: partidos, sindicatos u organizaciones o sociedades clandestinas que sólo podían expresarse a través de las muy castigadas vietnamitas; ya saben, esas multicopistas algo más elaboradas que las que utilizaba el vietcong en su lucha contra el yanqui y que proliferaron en la España dictatorial de los 60. Si la policía te descubría con una de ellas en tu casa, no sólo podía caerte la perpetua, sino que podías acabar volando por la ventana.

A los datos me remito, y también a varios de los libros que he publicado al respecto.

En su bonhomía y en su santurrona ingenuidad ideológica izquierdista, uno creía –el padre de ese uno perteneció a los creadores de Comisiones Obreras en Madrid, los cocos del régimen- que con la democracia se acabarían todos los males y desde la política hasta el periodismo, pasando por los sindicatos y las organizaciones económicas y sociales, se podría llevar a cabo una reforma tan profundamente social que nos elevara por las alamedas libres que conducen a un mundo mejor.

Uno sufrió el franquismo en toda su intensidad, aunque ahora no viene al caso recordar las diversas anécdotas; simplemente, reflejar aquella en la que un número de la Policía Armada le clavó a uno el cañón de su metralleta en el hueco de las costillas mientras le escupía con ojos de loco estas palabras: “Tengo los dedos flojos y este gatillo es muy delicado”. Uno creyó llegado su último momento; pero uno se mantuvo altivo, soportó el dolor en las costillas y aguantó estoicamente lo que parecía el final de sus días, hasta que llegó otro ‘Armada’ menos loco y le permitió marchar, siempre y cuando no se uniera a la manifestación convocada –ilegal, por supuesto- a la cual se dirigía.

Uno estudiaba periodismo en la Facultad, pero era entonces muy idealista y torpe y no comprendía que la falta de libertades, incluida la de expresión y la de información -que no sólo es un derecho, sino también un deber- son quimeras perseguidas y finalmente descabezadas desde la derechona hasta la izquierdona. Luego, estudiando Historia de la Teoría Política, uno comprendería que ya Lenin –mucho antes que Goebbels– había elaborado toda una teoría sobre el control de la sociedad a través de los medios de comunicación que cercenaba cualquier posibilidad de libertad de expresión. Stalin llevaría más tarde esos parámetros al éxtasis, borrando incluso de las fotos a los que antes fueron sus ‘socios’ y ahora eran sus enemigos –Trotsky, sin ir más lejos-.

Pero uno siguió erre que erre y, ya en democracia y como periodista ejerciente, se creyó el rey del mambo y sufrió de nuevo en sus carnes la censura, esta vez sociata: le cortaron la cabeza –casi literalmente- y le prohibieron, entre otras cosas, escribir sobre el referéndum de la OTAN.

  • – ¿Y eso? –preguntó uno en su ingenuidad.
  • – Ha habido una reunión de directores en Moncloa y han pedido que, siendo éste un tema de Estado, quitemos a los redactores que estén en contra de la permanencia, y tú te has significado mucho. Estás fuera del equipo –le dijeron a uno.
  • – Pues vaya tela –acertó uno a decir, acompañado de un escatológico pero improductivo “Y yo me cago en su puta madre”.

Luego, volvería a ser ya la derechona la que censurara a ese uno; por ejemplo, siendo coordinador de política en Interviú le cercenaron, entre otros, un artículo sobre “Fraga también tiene sus fondos reservados”; ya saben, era el momento en el que desde la derechona se lanzó aquella conspiración-conspiranoíca contra Felipe González –quien antes le había censurado a uno en eso de la OTAN- para derribarle del poder, y si acaso arrastrar, si era preciso, al actual rey emérito, del que ya decían que tenía un serrallo.

Vaya esta larguísima introducción para explicar lo que a uno le acaba de ocurrir en la red social de un grupo con experience. Con motivo de la condena del PSOE en Andalucía por la pieza principal del caso ERE –quedan otras más de 100 piezas judiciales por resolver y más de 500 imputados por condenar, o no-, se ha demostrado que el Partido Socialista es el segundo partido más corrupto de España, un punto por encima del PP y un punto por debajo de CDC –ya conocen: el partido de Pujol, de Mas, de Puigdemont, de Torra y de la burguesía corrupta, separatista, golpista y fascista catalana-.

No es una alegría que el PSOE haya resultado tan corrupto, ni que incluso dos de sus exministros y expresidentes, José Antonio Griñán Manuel Chaves, junto a la exministra y exvicepresidenta del Banco Europeo de Inversiones Maleni Álvarez, hayan sido condenados, junto a otros, como antes fueron los de la Gürtel del PP. No es plato de buen gusto, pero dado que es noticia y de las gordas, este caso ha provocado gran número de comentarios en la citada red social con experiencia, donde se han recogido también los disparatados –pero divertidos- memes creados ad hoc vaya usted a saber por quién, aunque todos sabemos quiénes los crean.

Sin embargo, desde posiciones progresistas no solamente se ha guardado silencio en esa red, sino que se ha pedido autocensura, porque el tema, dicen, no interesa a nadie, salvo a la derechona, y que no es bueno para la democracia comparar estados de corrupción. Es decir, se ha hecho un llamamiento al silencio… desde la izquierda y en una red social. Tela, como uno dijo cuando lo de la OTAN.

En realidad, a uno no le sorprende la posición de estos progres, aunque sí que el silencio venga de quienes tienen un historial aún más antifranquista que el de uno. Pero uno se ha llevado una gran decepción. Se habían hechos dos grupos de debate: uno sólo para información del grupo y otro para debatir. La petición de silencio –educada, pero con efecto no menos que de martillo pilón- se ha realizado en el grupo de debate. Uno promete no volver a escribir en ese grupo –aunque con los dedos cruzados, por si acaso-.

Caso ERE: ¿El Partido Socialista nos roba?

El fallo de los ERE en Andalucía ha sido tan clamoroso que ha puesto en boca de muchos una frase que levanta pasiones: ‘El Partido Socialista nos roba’. Ahora ya sabemos que la corrupción político-económico-social es tan grave, está tan extendida en este abrumado país, que se necesita una catarsis política a niveles bíblicos para que el conjunto de la ciudadanía pueda sentirse nuevamente representada en las instituciones.

La sentencia de los ERE, que acabamos de conocer después de un larguísimo año de ‘deliberación’ por parte de unos tribunales sin duda presionados a máximos niveles, es sólo una parte importante, pero no única, de las 146 piezas abiertas por este caso de latrocinio a gran escala en Andalucía. Los dirigentes socialistas ahora condenados son sólo una parte mínima de los 507 dirigentes imputados en todas las macrocausas de los ERE.

La sentencia ha venido a poner de relieve varias cosas: primero, que el PSOE necesita una limpieza a fondo; es decir, la eliminación sin matices de tanto ladrón como se ha refugiado bajo esas siglas centenarias durante tantos años de transición política; segundo, que el Partido Socialista ha sido condenado por prácticas corruptas: ya lo mantuvo la fiscalía hasta el final como argumento, que los dirigentes socialistas montaron con los ERE un sistema opaco de subvenciones a empresas afines al PSOE.

En tercer lugar, la sentencia de los ERE pone de relieve, ya sin lugar a dudas, que el PSOE es el segundo partido supuestamente más corrupto en la historia contemporánea de España, después de la Convergencia Democrática de Cataluña de Jordi PujolArtur Mas y la burguesía corrupta catalana y su denunciado 3 por ciento de trinque en toda obra pública en aquella comunidad autónoma. Se calcula que la corrupción de CDC en Cataluña pudo alcanzar los 3.000 millones de euros; la del PSOE andaluz va ahora mismo por los 680 millones, sin contar lo prescrito.

En cuarto lugar, que dos presidentes del PSOE, José Antonio Griñán y Manuel Chaves, que relevaron a un hombre de tan extraordinaria limpieza como fue Ramón Rubial, hayan sido condenados por corruptos, junto a otros altos dirigentes socialistas, ensucia a toda la organización del PSOE y pide a gritos la dimisión inmediata, o cese fulminante, no sólo de la dirigente socialista andaluza Susana Díaz, sino del secretario general del PSOE y presidente del gobierno en funciones Pedro Sánchez.

Los voceras del PSOE, conformados en muchos casos por estómagos realmente agradecidos, han llegado a decir públicamente que la sentencia de los ERE no implica ningún problema político, porque ya los electores perdonaron a Susana Díaz en Andalucía cuando la votaron en las pasadas elecciones autonómicas y a Pedro Sánchez en dos elecciones generales este año. La desvergüenza no puede ser mayor: las elecciones se celebraron mucho antes de conocerse la sentencia, y aún mucho antes de conocerse la resolución de las otras 146 piezas que siguen pendientes, o como se dice en justicia, sub iudice.

La nueva-vieja crisis de ineptitud de los políticos

El 12 de marzo de 1921, tras el asesinato -tres días antes- del presidente del Consejo de Ministros, Eduardo Dato, juró en España un nuevo gobierno, de matiz también moderado, presidido por Manuel Allendesalazar. Este nuevo gobierno conservador tuvo que enfrentarse, entre otras muchas cosas, a la polémica levantada por el discurso del rey Alfonso XIII, pronunciado el 23 de mayo de 1921 en el Casino de la Amistad de Córdoba, ante los grandes propietarios de la provincia y las autoridades de la capital.

Al rey Alfonso XIII aún le quedaban dos años para decidirse a que el general Miguel Primo de Rivera tapara con su dictadura la corrupción política, militar y de la propia Corona ocurrida con los pertrechos militares españoles durante el desastre de la guerra de Melilla. Es decir, que España era entonces tan corrupta como lo había sido antes y como lo sería desde entonces hasta nuestros días -inclusive-.

Pero en aquel momento, tapando vergüenzas propias, el rey desnudó -acertadamente, a mi juicio- las vergüenzas ajenas, dejando en la miseria moral a gran parte de la clase política de aquel entonces, aunque sin tocar, claro está, a los militares.

En su discurso en Córdoba, el rey entró directamente en materia y habló de la ineptitud y de la incapacidad de los políticos de la época para lograr acuerdos que sacaran adelante a España -y a los españoles, que es lo que realmente importa-.

Ante los empresarios, el rey habló sin tapujos, no sólo de los ineptos políticos y militares que ya entonces nos gobernaban, sino también de las corruptelas que entre ellos se traían para sus espurios intereses.

No obstante lo atinado del fondo de la intervención del rey, es ciertamente curioso que fuera precisamente Alfonso XIII el que tocara con su dedo el punto sensible del politiqueo español de todos los tiempos, la corrupción, dado que el monarca no saldría luego muy bien parado de las conclusiones del Expediente Picasso, en relación a los hechos acontecidos en la Comandancia General de Melilla en julio y agosto de 1921: el llamado Desastre de Annual y el abandono de las posiciones españolas. Y aún saldría mucho menos bien librado de los resultados posteriores de la conocida como comisión “de los 19” o Comisión Berenguer.

Pero, en fin, no obstante lo dicho, transcribo el texto de la conferencia del rey, que casi, casi, nos lo podríamos aplicar hoy a nosotros mismos. O más, bien, a nuestros ilustrados y nunca letrados políticos.

“El rey -dijo Alfonso XIII- no puede hacer más sino firmar proyectos que vayan al Parlamento. Pero es muy duro, señores, que no pueda prosperar lo que interesa a todos por maquinaciones y mezquindades políticas y ocurren casos tristes de esta naturaleza. Presenta un proyecto mi Gobierno, lo combaten y se hace una crisis y, como consecuencia, cae el Gobierno. Se forma uno nuevo y tampoco puede sacar nada adelante porque los mismos que cayeron se convierten entonces en oposición de su propio proyecto. Porque ¡cómo habían de ayudar a aquellos mismos que le habían matado!

“Algunos dirán que me estoy saliendo de mis deberes constitucionales, pero llevo diecinueve años de Rey constitucional y me he jugado la vida muchas veces para que me vengan ahora a coger en una falta constitucional. Yo creo que las provincias deben comenzar un movimiento de apoyo a vuestro Rey y a los proyectos beneficiosos, y entonces el Parlamento se acordará de que es mandatario del pueblo, pues no otra cosa significa el voto que le dais en las urnas. Entonces la firma del Rey será una ejecutoria y una garantía de que harán proyectos beneficiosos para España”.

¿Les recuerda a algo? Obvien eso de que “las provincias deben comenzar un movimiento de apoyo a vuestro Rey” y quédense con el resto. Porque esto se decía ya en 1921. Hace cien años. Tiene bemoles la cosa.

Publicado en OFF THE RECORD