La vacuna, el capitalismo y el gratis total

Que se me entienda: todo aquel o aquella que viva en España, sea o no nacido aquí, no se me líen, debe tener acceso sin coste personal a una vacuna administrada por el Sistema Nacional de Salud. O sea, por la sanidad pública.

También los que sean ricos o ricas, por si alguien, no miro a nadie, tiene la «ideica» del copago selectivo.

En mi opinión, aquí llega la filosofía de la izquierda. Aclarado el asunto, le diré al Señor Illa, que maravilla, que usar la expresión «gratis» es mala idea.

Fue un escritor de ciencia ficción el que dijo que en el universo no hay nada parecido a un almuerzo gratis, cosa que la economía, desde Milton, el más liberal, sea de derecha o izquierda, ha asumido.

Para que se hagan una idea: en los presupuestos de Sánchez e Iglesias, existe una cosa que se llama POPE (Programa Operativo Pluriregional de España) que incluye 2430 millones procedentes de la Unión Europea para pagar vacunas – que asco de burócratas europeos, por Dios- (mi modo ironía, ya saben).

O sea, que el gobierno estima un coste de cincuenta euros de vacuna por habitante. Cantidad a la que habrá que añadir alguna partidilla más, seguro.

Señor Illa, que maravilla, más que gratis, la vacuna la pagamos los europeos y españoles con impuestos, como todo. Y no pasa nada, pero es cosa de educación social: no; el gobierno no regala vacunas.

Una vez afirmada tal cosa que la orden ministerial sobre la verdad verdadera no podrá desmentir, desearía referirme al malvado capitalismo.

Fue a partir de la revolución burguesa cuando el capitalismo descubrió que la gente sana es mejor que la gente enferma. También descubrió que en la salud hay dineros, no cabe duda.

Pero no neguemos la primera premisa: los capitalistas del Ibex y demás bolsas, vaya que cosa, los malvados, están por la salud. Pfizer no aceptó dinero público para su investigación: no querían ponerse en manos de Trump ni de nadie parecido.

Entre ustedes y yo: no les hacía falta.

El fracaso de la investigación hubiera supuesto unos mil quinientos millones de dólares que son unos mil doscientos millones de euros. Para que se hagan una idea: es la mitad de lo que el gobierno español ha reservado para vacunas del dinero europeo.

Esa cantidad es una parte pequeñita del capital de la farmacéutica. Han asumido el riesgo. Digo yo, que se les podría reconocer cierto mérito, sin ser calificado de peligroso derechista.

Los accionistas de Pfizer son fondos de inversión que estuvieron dispuestos a invertir en una innovación sustancial para nuestra salud.

Una innovación que los sectores públicos de investigación e innovación europeos no hubieran podido asumir: lamentablemente, el señor Ábalos no tiene ningún amigo farmacéutico.

Sin ánimo de molestar a nadie, les recordaré que los accionistas más importantes de Pfizer son Vanguard Group y Blackrock – las acciones del último en la farmacéutica tienen más valor según la bolsa de los Estados Unidos-.

Para que me entiendan, el malvado fondo de inversión que ha comprado más viviendas en España, el rey de los desahucios, parece que es el que ha asumido el riesgo de la vacuna. Debe ser una venganza poética contra el populismo o algo así.

Hay que decir que el socio alemán, BioNTech, socio más científico, sí ha recibido dinero público: casi 500 mil millones de euros. España, en marzo, puso 30 millones para investigar vacunas.

A ver, el malvado capitalismo de Pfizer puso mil quinientos millones; los alemanes, derecha maldita, cuatrocientos; nosotros, los progres del sur, treinta. Cosa que a mí me parece normal, pero es para que Illa no saque el pechito del gratis total. 

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