La corbata de agosto

El Valor de la Experiencia

La corbata de agosto

Escrito por Juan Berga en Peregrino Mundo

Los agostos ya no son lo que eran, Antes, en lo que los romanos llaman «ferragosto» y en España eran las fiestas de la Virgen y San Lorenzo, entrábamos en parada biológica, más o menos como en este blog.

Solíamos, tras ganar un Tour o un Rolland Garros, irnos a la playa a hacer cosas de ingleses. Beber y comer. Visto lo visto, mucho mejor que una tetería rusa. Los cronistas no teníamos más cosas que contar que nuestros viajes y las abundantes lifaras de chiringuito. Pero, ahora, las cosas son distintas.

Cosa que daría para sesuda reflexión, si no fuere porque es viernes. Y los viernes, me tiene dicho el jefe de la Clicktertulia, Don Juan Ignacio Ocaña, que de sesudo nada, que es fin de semana. Que, además, los CEO de la radio pagarán muchísimo por los viernes lúdicos, por si cuela.

Cuando éramos los mejores, lo pasábamos muy bien. Nuestra sanidad era la mejor del mundo, nuestras generaciones las mejor formadas, este era el más progresista de los mundos. Cuando éramos los mejores, Simeone y Messi no ganaban la Champions.

Pero ahora los agostos se llenan de noticias. Un Emérito se hace un golfo, que descansa en Omán, quiero decir. Hemos descubierto que nuestra esperanza de vida se sostenía más en gastos de farmacia que en hospitales; de la educación no tenemos noticia. Ya no somos tan progres y la extrema derecha hace escraches, fíjese usted, cosas que antes hacían los muy rojos. La oposición cesa portavoces.

Solo Simenone y Messi siguen portándose; o sea, siguen sin ganar nada.

Ahora que todo lo que parecía sólido se ha disuelto como lágrimas en la lluvia, nos queda el parte de Fernando Simón, que lo mismo dice una cosa que la contraria, mientras los ministros y su jefe andan…, vaya usted a saber donde andan.

Dado que mucho personal estaba quejica con el asunto de las vacaciones del presidente, en la Moncloa han estado rápidos: han distribuido «urbi et orbe» una foto de Sánchez, encorbatado, en Doñana. Como si la corbata fuera sinónimo de currela.

La fotito tiene su miga. Están las banderas, pero no la foto del jefe del Estado. Es que en la intimidad somos republicanos, ya saben ustedes. Y la corbata es azul, que la roja es solo para memorables circunstancias.

Cuando éramos los mejores, justo cuando Zapatero iba a ganar la Champions League de la economía y nos calló encima una crisis de la leche, uno de sus ministros pidió a los funcionarios que no llevaran corbata en verano, la prenda requiere un alto nivel de climatización y produce calentamiento global.

Ahora, el calentamiento ya no importa. Lo que importa es que Sánchez parezca un probo funcionario encorbatado. La corbata es sinónimo de teletrabajo, como todo el mundo sabe, y en Doñana todo el mundo la lleva, dónde va a parar.

Ya lo dice el ministro de la magia de Harry Potter: «vivimos tiempos oscuros». Y nada los ilumina más que la corbata de Sánchez. La corbata, ahora signo proletario, de sacrifico agosteño, propio de estos tiempos en los que los organizadores del relato cambian la verdad por el espectáculo.

La pandemia sigue y la cogobernanza ni les cuento. Las televisiones se llenarán de corbatas. 17 corbatas y dos corbatines autónomos llenarán las pantallas de sus televisores. Los ministros, preguntan ustedes, los ministros andan por ahí, descansando de tanto estrés.

Ya está Fernando Simón, que él ya se encarga de decirles si sus criaturas pueden o no ir a la escuela. Que pueden ir los lunes, pero el martes no, si acaso el miércoles ya veremos…

Amigas y amigos, hay que actualizarse, para vivir los nuevos agostos normales: o sea, cambien el bañador por la corbata, gafas de sol por la mascarilla, en lugar de senderismo hagan un escrache. Y ya que están en posición de combate ayuden al cronista: encuentren a un ministro o una ministra.

La corbata de agosto no ha debido funcionar mucho. Alguien le ha dicho a Sánchez que se vuelva de la parranda y se venga a la pandemia. Ahora, seguro que aparecen los ministros y ministras.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *