El cigarrito

El Valor de la Experiencia

El cigarrito

Juan Berga

Traperos de tiempo; eso es lo que son Ustedes, curritos y curritas: ese cigarrito con el que llenan los quicios de las puertas, ese lánguido arrastrarse mañanero a la máquina del café, incluso esas gestiones personales por internet…el gobierno lo sabe y esta dispuesto a ponerle coto.

El gobierno, que ya dictaminó la culpabilidad de todas las empresas en las horas extras, está dispuesto a dictaminar ahora que todas y todos Ustedes reducen arteramente el tiempo efectivo de trabajo.

En esas estamos. Satisfechos estaban los sindicatos con el viernes proletario que prometió acabar con las horas extras impagadas, e incluso las pagadas, y no se han fijado en que la secretaria de Estado de Empleo chismorreaba, a sus espaldas, con la patronal, para corregir esas anomalías que reducen el tiempo efectivo de trabajo.

Hora extra que te pago, salario que te quito y salimos empatados de esta. Por si no era sencillo negociar, empresa a empresa, las condiciones de trabajo en un mundo de pequeñas empresas, el gobierno ya nos envía otro cometido: negociar el redondeo de la jornada de trabajo efectiva para suprimir, ni pagar ni cotizar, esos minutos robados a la jornada laboral.

La izquierda reciente se ha convertido en maestra en diagnosticar como nadie y gestionar como si fuera el enemigo. Ahora que las empresas fetén hacen teletrabajo o funcionan por producto, o ahora que las empresas amigables establecen verdaderas zonas de ocio para trabajadores y trabajadoras, aquí implantamos relojes y suprimimos el cafecito. Es lo que hay.

Es evidente que las horas extras – pagadas y no pagadas – son un pequeño escándalo en nuestro mercado de trabajo.

Más de cinco millones seiscientas mil a la semana, en el primer trimestre de este año, el 46% de ellas no pagadas. Que los hombres hagan prácticamente el doble de horas extras que las mujeres no les sorprenderá. Que quienes las hacen sin cobrar no sean esos sectores en los que Ustedes piensan (hostelería o vendedores comerciales), sino que el 50% se concentre en profesionales, científicos y técnicos de apoyo quizá sí: saquen lecciones, menos sindicación y rentas más altas.

Aunque el primer trimestre del año es en el que menos horas extras se hacen, este año las horas extras pagadas se han reducido en un 15% respecto al año pasado, pero las no pagadas solo el 7%. Aún así, en jornadas laborales, las horas extras no pagadas serían unas 70 mil.  

¿Resolverá el reloj este agujero laboral? El tiempo lo dirá, pero que hasta el día de la aplicación de la norma no se haya emitido guía de aplicación no ayuda, como no ayuda que los sectores en los que se concentran las horas extras no pagadas sean de bajo nivel de negociación sindical.

Lo mismo ocurrirá con el tiempo de trabajo. Se condena a las empresas sindicalizadas a negociar la reducción de jornada pagada, reducida a golpe de cigarrito, café y gestiones personales, mientras allí donde no haya negociación se permitiría a las empresas redondear un tiempo no trabajado.

En el chismorreo de la secretaria de Estado se llegó a hablar de dos horas semanales de tiempo efectivo no trabajado: o sea, reducir un cinco por ciento la jornada mensual (149,4 horas) y el salario.

De los mismos productores de «el reloj», llega «el cigarrito». Es que fumar es malo para la salud…de su bolsillo. 

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