Diverbo discrimina a una niña por su discapacidad

El Valor de la Experiencia

Diverbo discrimina a una niña por su discapacidad

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La empresa Diverbo, que gestiona asentamientos rurales conocidos como «Pueblo inglés», para cursos intensivos de este idioma «por inmersión», sin necesidad de viajar a territorio británico, ha negado que expulsara a una niña de once años con discapacidad del 33% por retraso madurativo. Sin embargo, no puede negar que haya pretendido discriminarla. Algo a lo que sus padres se negaron.

Diverbo se ha hecho famosa por sus «pueblos ingleses», a los que acuden niñlos y empleados de empresas para realizar cursos intensivos de inglés «por inmersión». Se les prohibe hablar en español en ningún momento y, por un mero instito de supervivencia, se fuerza a los alumnos a agudizar el ingenio y afinar el oido y la lengua para mejorar la pronunciaci´`on y entender lo que otros dicen en inglés.

Hasta ahí, todo perfecto. La loable iniciativa de Diverbo, en plena fase de expansión por diversas zonas de España, ha logrado una buena fama a novel nacional e internacional.

Sin embargo, su enorme torpeza a la hora de tratar a una niña con necesidades especiales puede destrozar toda esa buena fama labrada a lo largo de los años.

Diverbo admitió sin pega alguna a una niña de once años con un retraso madurativo, a pesar de que los padres de la niña advirtieron de esta circunstancia. «No hay problema», dijeron los responsables de Diverbo y la inscribieron, previo cobro de mil seiscientos euros por sólo 15 días de campamento.

Pero acto seguido incumplieron su compromiso de tratar a esta niña como una más, tal como deseaban los padres para que no fuera marginada. Una monitora hizo pública su discapacidad y, lejos de asumir su responsabilidad como cuidadora de la niña, pretendió que otras niñas fueran responsables de cualquier cuidado que necesitase.

Esto provocó las quejas de los padres de las otras niñas, cuyas hijas no tenían por qué asumir responsabilidad de ningún tipo sobre su compañera. Y fue entonces cuando se planteó la discriminación sin disimulo, ya que los responsables de Diverbo pretendieron segregar a la niña hasta para dormir separada de sus compañeras, con lo cual la señalaban públicamente.

Los padres de la niña se negaron a que su hija sufriese este trato discriminatorio y se llevaron a la niña del «Pueblo inglés».

Ahora, Diverbo pretende ocultar lo evidente negando que haya expulsado a la niña, aunque de hecho una segregación y una discriminación como la que pretendían imponer a la niña era una manera de «apartarla» (expulsarla) del grupo. Con este argumento podría negarse asimismo a devolver los mil seiscientos euros cobrados por la estancia de la niña. Pero lo que ha quedado claro es que Diverbo ha incumplido las condiciones del servicio contratado por los padres de la niña, ya que estos en ningún caso contrataron un trato discriminatorio.

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