Desde mi caverna, día 79: las puertas giratorias no nos gustaban, pero eso era antes

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Desde mi caverna, día 79: las puertas giratorias no nos gustaban, pero eso era antes

Por Juan Berga, Peregrino Mundo

No solo de pandemia vive el ser humano. Así, entre decreto y decreto, siempre hay tiempecito para algún que otro nombramiento, que siempre vienen bien en estados de alarma.

La semana pasada hubo fiesta en Enagás: personas vinculadas al PSOE y a Podemos fueron seleccionados para sendos puestos en su Consejo de Administración. Hoy, se anuncia que una asesora de La Moncloa pasará a ocupar puesto como presidente de la Comisión Nacional de Los Mercados y la Competencia.

En el caso de Enagás, los exministros, José Montilla y José Blanco, así como del asesor en materia energética de Podemos, Cristóbal Gallego, ocuparán las plazas.

La abogada Cani Fernández pasará a encabezar el regulador de los mercados. La señora, todo hay que decirlo, es una letrada notablemente reputada en ese campo, había dejado el despacho privado Cuatrecases para ser asesora, al parecer muy transitoria, de La Moncloa, hasta encontrar nuevo destino.

Enagás se consolida como el grupo del Ibex con mayor número de expolíticos colocados por los distintos gobiernos.

Los nombramientos de antiguos cargos públicos en su consejo han sido una constante en el grupo energético del Ibex, ese que al parecer molesta tanto a la izquierda de verdad, verdadera. La última ronda fue impulsada por el PP en 2014, cuando se impulsó el ascenso de Antonio Hernández Mancha, Isabel Tocino, Ana Palacio y Gonzalo Solana.

El sillón en Enagás otorga a sus ocupantes un salario anual de 160.000 euros como consejeros rasos. al que habría que sumar los posibles complementos por pertenencia a distintas comisiones

Lo de los exministros y el asesor de Podemos fue anunciado por Pedro Sánchez. que, además, como es costumbre, cada vez que rompe su silencio, la lio un poco. La empresa había presentado a los consejeros como independientes, mientras Sánchez atribuyó el nombramiento a la SEPI – el sector público empresarial- lo que modifica su calificación.

Los políticos elegidos no van muy allá de cualificación profesional para el asunto y en el caso del asesor de Podemos, que trabaja en energía eólica, ha respaldado campañas contra el gas. O sea, que los cazadores de talentos han estado a la altura que se esperaba.

Por supuesto, la izquierda de verdad verdadera, siempre opuesta por razones éticas a las puertas giratorias, como se sabe, ha asegurado que, en cuanto su asesor y los exministros sean nombrados, ya si eso hacen una ley para que este tipo de nombramientos no sea posible, porque son muy feos, muy feos.

«Las puertas giratorias son una forma de corrupción legal e institucionalizada. Por los consejos de administración de los monopolios energéticos desfilan expresidentes y exministros. Acabaremos con ellas, prohibiendo que las empresas compren políticos que garantizan su impunidad», señalaba hace un año el líder de Podemos.

También, el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, prometió antes de llegar a La Moncloa «cerrar» las puertas giratorias. Las puertas giratorias no nos gustaban, pero eso era antes.

Enagás es, en realidad, la madre de todas las puertas giratorias. Nada como empezar por lo grande, y de paso, compartir Consejo de Administración con colegas de esos que siempre han apasionado a la izquierda de verdad verdadera de Sánchez e Iglesias.

Son accionistas de Enagás Amancio Ortega, que nos cae tan bien, tan bien, el fondo Blackrock, un fondo culpable de comprar viviendas de alquiler, y algunas corporaciones financieras multinacionales. No es que nos hayamos pasado a la casta, es que nos hemos puesto a vigilarlos de cerca, ustedes me entienden.

Va a ser que ustedes no van a poder ser consejeros de Enagás, aunque tengan las mismas capacidades que Montilla o Blanco, a los que no se les recuerda trabajo en empresa alguna. Así que, cómo no pueden ser consejeros, pónganse a cuidarse.

Paseen enmascarados, estimados y estimadas, según la fase que corresponda. Mi nieto y mis nietas dicen que enseguida se acaba y todo saldrá bien. Y yo, les creo; no les estropeen el verano, me molestaría mucho con ustedes.

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