Con Rufián no hay paraíso (1)

Resulta que los profetas del federalismo fiscal, la soberanía de la hacienda territorial y el hachazo a toda armonización reclaman la igualdad fiscal en toda España. Contradicción de la que cabe colegir lo evidente: no es que Rufián ame la armonización fiscal, sino que odia a Madrid.

Uno espera que a determinado nivel político un portavoz distinga entre «paraíso fiscal», «dumping fiscal» y «capacidad normativa».

No faltará quien impute ignorancia a Rufián; este cronista se inclina por la idea de que es un bocazas dogmático, independentista «trumpiano» y populista de los que se llevan ahora, que sabe que lo de calificar de «paraíso fiscal» a Madrid es una simple sandez.

Tontadica que consigue dejar mal, una vez más, a Sánchez y sus negociaciones, que parece haber decidido que la izquierda nunca gane en Madrid.

Tengan en cuenta que sin expresiones tan llamativas y escandalosas no se podría afirmar que «Madrid nos roba y se queda con los impuestos de los catalanes»- Total, sumar una mentira más , es tan » goebbeliano» que ni asusta.

Sepan, eso sí, los que se disponen a votar esa República que no existe en comicios ordinarios que no solo no verán bajar por el Llobregat leche y miel, sino que les coserán a impuestos, sin prestaciones públicas equivalentes. O sea, como ahora, pero en peor.

El cronista que, en un momento, llego a ser miembro de una Comisión Mixta de Transferencias (Aragón) debe recordar que lo de ceder el IRPF (una parte) o la capacidad normativa de impuestos cedidos total o parcialmente no fue un invento de Madrid, ni de la derecha.

Efectivamente, fueron los del federalismo fiscal, los del PNV y CiU, los siempre discretos navarros los impulsores del asunto. En el caso del IRPF, la capacidad normativa sobre una parte (la mitad desde que se transfirió la sanidad) opera desde 2011: ¡Oh, cielos, el derechista Zapatero lo incluyó en la reforma del sistema de financiación autonómica más favorable a Cataluña que se recuerda!

Antes, estimados y estimadas camaradas, de que me llaméis facha o agente de Ayuso, permitidme algunas explicaciones que haré en dos partes para no alterar vuestros nervios así de golpe.

En primer término, un paraíso fiscal es allí donde los impuestos son nominales. No; lo siento Rufián, no es el caso de Madrid. El «dumping fiscal», la otra versión del antimadrileñismo hacendístico, es la practica de competencia fiscal para atraer bases imponibles, especialmente empresariales.

Pues no; la fiscalidad empresarial no forma parte de las competencias autonómicas. Y no; las sociedades catalanas no se han ido de Catalunya a causa de los impuestos, lo llame Rufián como lo llame.

Así que la armonización, hermosa palabra, que ERC, Catalanes, Vascos y hasta el abajo firmante rechazaron ante el constitucional, no se refiere a los impuestos empresariales, el IVA, etcétera: se refiere, fundamentalmente, a la fiscalidad de los patrimonios personales – sucesiones, donaciones, patrimonio e IRPF-

¿Se vienen los ricos a Madrid a causa de su política fiscal? ¿Huyen los ricos de los aumentos de los tipos impositivos? Pues que quieren que les diga: más bien poco.

Probablemente porque los ricos españoles no se han preocupado nunca mucho de los impuestos. Los efectos de la autonomía en los impuestos se notan, especialmente, a partir de los 175 mil euros de ingresos, O sea, poca gente y que puede pagar.

Hay estudios que ustedes pueden leer, Rufián no lo necesita porque en todo populismo la doctrina sustituye a la ciencia, que indican que la diferencia del tipo marginal en la renta entre Madrid y Cataluña aumenta la probabilidad de que los ricos huyan en un magro 2%.

Los mismos estudios que dicen que la movilidad geográfica causada por las diferencias del IRPF no pone en riesgo la capacidad redistributiva del tramo autonómico del impuesto sobre la renta.

También dicen que las Comunidades con impuestos más altos son más equitativas.

Lo que quiere decir que los perjudicados por la política fiscal de Madrid no son las otras Comunidades Autónomas sino los madrileños y madrileñas como les explicaré en otra entrega.

Por cierto, quizá el Señor Rufián que afirma ser de la izquierda de verdad verdadera, debiera explicar cómo mayores impuestos no han generado mejor gasto social en Cataluña o menos recortes.

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