«Cayetana, calla-tánate»

Casado fulmina a Cayetana Álvarez de Toledo. Crónica de una «muerte política» anunciada y esperada desde la pasada primavera, por lo menos, en los círculos políticos «populares».

«Cayetana, cállate» era el rumor a voces dentro del PP. Era el momento de Tánatos, el «dios de la muerte» (política) para Cayetana.

En Génova 13, sede del partido, se habían escuchado voces subidas de tono e incluso algún puñetazo en la mesa para pedir la cabeza de la entonces portavoz parlamentaria del Grupo Popular. La acidez de sus críticas hacia el Gobierno «socialista-populista» y el acercamiento del PSOE con Ciudadanos ponía en peligro al PP por un posible aislamiento y «acorralamiento político» con VOX, alqo que Pablo Casado no quería ni en sus peores pesadillas. Había que hacer algo, y había que hacerlo pronto. Era el momento de Tánatos, el «dios de la muerte» (política) para Cayetana.

Cayetana Álvarez de Toledo, consciente de las críticas internas, se «enrocó» en sí misma y cual dama ofendida en una torre de marfil decidió ser más «verso suelto» que nunca, ir por libre, incluso ir por libre de Pablo Casado, con quien se distanció cada vez más. Incluso sus conversaciones y reuniones se distanciaron en el tiempo y se acortaron, lo cual no llamó demasiado la atención por la llegada del verano y la suspensión d e la actividad parlamentaria.

Qué gota colmó el vaso de la paciencia de Pablo Casado es algo que pocos conocen. Entre esos pocos está Cuca Gamarra, que ya ejercía «de facto» las veces de portavoz cuando Álvarez de Toledo no estaba disponible para la prensa, lo cual sucedía últimamente con mucha frecuencia. De hecho, la popularidad de Gamarra, que fue la primera mujer alcaldesa de Logroño, «saltó» de La Rioja al resto de España. El contraste de su tono con el de Álvarez de Toledo se hacía cada vez más patente.

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