Autónomos, pymes y el rapto de europa

El Valor de la Experiencia

Autónomos, pymes y el rapto de europa

Por José María Triper

Mientras EEUU activa el mayor rescate de empresas y ciudadanos desde el crack de 1929 -dos billones de dólares que sumados a las medidas de liquidez de la Reserva Federal se elevan hasta seis billones de dólares -, aquí en Europa, seguimos comprobando como la supuesta unión es incapaz de mostrar la unidad de acción y la solidaridad que, se sobreentiende, es la razón de su existencial. Tras las cumbres, de ministros de Economía y de jefes de Estado y de Gobierno, seguimos sin una hoja de ruta creíble para afrontar la situación económica derivada del coronavirus. Ningún Plan Marshall a la vista, ninguna mutualización y, por supuesto, nada de eurobonos que todos los analistas apuntan sería la fórmula más efectiva para frenar la recesión.

Un espectáculo deplorable que, aunque esperado no deja de decepcionar al constatar que los presuntos aliados están rotos y que con el Brexit formalmente consumado la UE sigue siendo un enorme semillero de euroescépticos. Cómo se preguntaba el ex ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, «¿para qué sirve si en un caso de emergencia no actúa?».

Europa es incapaz de mostrar la unidad de acción y la solidaridad que se necesita

Así, sin la protección del paraguas comunitario, los gobiernos siguen actuando por su cuenta y aquí en España el Gobierno ha autorizado ya los primeros 20.000 millones de euros de la línea de liquidez anunciada de garantías crediticias por importe de 100.000 millones, de los que el 50% se destinará exclusivamente para autónomos y pymes. Medida, que, junto al resto de las anunciadas por el Ejecutivo, los analistas y dirigentes empresariales califican de coitus interruputus. Tanto en lo referente a los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE), como fundamentalmente en lo que respecta a la ausencia de rebajas tributarias.

El fuerte descenso de las ampliaciones de capital durante los dos primeros meses del año, que según el Gabinete de Estudios Económicos de Axesor se redujo en 1.900 millones de euros en comparativa interanual y, en paralelo, el importe de las reducciones de capital que se incrementó hasta rozar los 3.500 millones, casi un 100% más que en el mismo período de 2019, junto con el anuncio de un millón de parados que prevén los sindicatos, son un serio aviso.

Las medidas «me parecen correctas para quien vaya a ir a pedir crédito y endeudarse, pero los autónomos no las van a usar Tienen otras necesidades que el Gobierno aún no se ha enterado», me comentaba el presidente de ATA y vicepresidente de la CEOE, Lorenzo Amor, quien explicaba que «todavía no sabemos cuándo echarán a andar esas líneas de avales, no sabemos el tipo de interés, y nos queda hasta final de abril en confinamiento. Todo ayuda, pero esto es bueno para los portaaviones, los buques y las fragatas de nuestra economía, pero los infantes de Marina necesitan otra cosa. Si no serán muchos lo que se queden en esta batalla», pronostica.

Pero al margen de su efectividad para la economía real, preocupa también el impacto sobre la macroeconomía. Cierto es que los avales no cuentan para déficit, pero si lo harán si hay fallidos y el reciente informe de Goldman Sachs anuncia una escalada del déficit público en nuestro país que podría llegar al 10% del PIB.

Junto al déficit la preocupación máxima es la deuda. En España está en el 95,5% del PIB y no puede endeudarse más sin poner en riesgo la estabilidad financiera. Analistas del EAE Bussines School estiman ya que la deuda pública española podría elevarse hasta el 115 o 120% del PIB

Y es aquí donde debería entrar en juego la Unión Europea. Alemania y Países Bajos se pueden permitir el recurso a la deuda. España, Italia y Francia no. Pero la UE, ni está ni se la espera, al menos en el tiempo y forma necesarios.

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